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Declaración de Sra. Heidemarie Wieczorek-Zeul, Alemania

Crisis de Kosovo

Alemania está ayudando a acoger a refugiados y deportados de Kosovo, que han huido de Macedonia y Albania. Se está facilitando ayuda alimentaria y humanitaria por valor de 35 millones de marcos. Los refugiados son transportados desde Macedonia y Albania con aviones de la Bundeswehr alemana. Alemania acoge a los refugiados de la guerra civil hasta que puedan regresar a su país. Se están realizando esfuerzos por encontrar una solución pacífica del conflicto militar que permita el regreso de los refugiados a sus hogares.

Las consecuencias de la crisis de Kosovo se han examinado en varios foros de alcance nacional e internacional durante las últimas semanas. Los esfuerzos por encontrar una solución pacífica del actual conflicto militar tratan de conseguir la participación activa de la Organización de Seguridad y Cooperación Europea (OSCE) y de las Naciones Unidas. Los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea, presididos actualmente por Alemania, trazaron una perspectiva política general para Europa sudoriental, el llamado Pacto de Estabilidad, basado en propuestas alemanas.

Este Pacto trata de esbozar objetivos a mediano y largo plazo con el fin de evitar futuras confrontaciones étnicas y crear condiciones duraderas favorables a la democracia, el desarrollo económico, la sociedad civil y la cooperación regional. Como instrumento a mediano plazo, el canciller Schröder y el Presidente Clinton han formulado la idea de respaldar el Pacto de Estabilidad mediante un plan de recuperación económica para Europa sudoriental, inspirado en el plan Marshall.

En la Unión Europea queremos ofrecer a Macedonia la perspectiva política de una posible asociación. Se ha aprobado una ayuda presupuestaria de 100 millones de euros, que se está distribuyendo actualmente entre Albania, Macedonia y Montenegro.

Acogemos con satisfacción la iniciativa del Club de París relativa a la moratoria de un año en favor de Albania y Macedonia. Bilateralmente, estamos tratando de conseguir medidas de condonación de la deuda, en relación con la deuda comercial heredada de la ex República Democrática Alemana.

En el frente bilateral, hemos mantenido recientemente intensos contactos con los gobiernos de Albania, Macedonia y Bulgaria para impulsar la cooperación económica. Las negociaciones gubernamentales sobre Albania proseguirán en junio y he garantizado al Ministro de Asuntos Exteriores de ese país que estamos interesados en comprometer nuevos fondos por un total aproximado de 35 millones de marcos y, en relación con Macedonia, de unos 45 millones de marcos durante un período de dos años. Las conversaciones con el Gobierno de Bulgaria concluyeron la semana pasada en Sofía. En ese contexto se han comprometido 25 millones de marcos.

Hay que hacer todo lo posible para preparar el regreso de refugiados. Ello significa, en particular, la asistencia humanitaria inmediata y el socorro en casos de desastre. En nuestra opinión, las enseñanzas aprendidas de lo ocurrido en Bosnia respaldan decididamente la planificación por adelantado y una estrecha coordinación y participación activa del ACNUR .

Acogemos con satisfacción la disponibilidad mostrada por las administraciones del Banco y del FMI de ofrecer asistencia financiera de emergencia para los países más afectados. Agradecemos que el Banco Mundial y el Fondo traten de resolver el difícil problema de determinar las consecuencias económicas de la crisis de Kosovo para la región en general y nos ofrezcan una evaluación preliminar de las necesidades financieras externas. Estas propuestas se han examinado ya en el Directorio del Banco y las estimaciones alternativas han sido utilizadas ampliamente por otras instituciones como base de planificación para realizar actividades al margen de nuestras iniciativas actuales.

Alivio de la carga de la deuda

Durante los últimos meses se han presentado numerosas y distintas iniciativas para reducir la carga de la deuda de los países pobres muy endeudados. De este conjunto de propuestas debemos elegir una serie de medidas que nos permitan lograr los siguientes objetivos:

· llegar a una solución duradera de los problemas de la deuda de los países más pobres,

· apoyar los esfuerzos de reducción de la pobreza en los países deudores,

· combatir la pobreza y promover la democracia, los derechos humanos, la observancia de la ley y los buenos sistemas de gobierno.

En opinión del Gobierno de Alemania, para ello se precisan los siguientes requisitos:

· agilizar el proceso de alivio de la deuda, de manera que los países pobres muy endeudados puedan beneficiarse de la reducción del servicio de la deuda lo antes posible,

· aumentar el volumen de reducción de la deuda, de manera que se podrán liberar más fondos para medidas encaminadas a combatir la pobreza y promover el desarrollo sostenible,

· enmarcar el proceso de alivio de la deuda en una estrategia de desarrollo que promueva un desarrollo sostenible encaminado a la reducción de la pobreza en los países deudores. Por ello, las medidas de alivio de la deuda deben ir acompañadas de una fuerte condicionalidad de los programas del Fondo y del Banco.

En su "Iniciativa de Colonia para el alivio de la carga de la deuda", el Gobierno alemán ha propuesto cambios específicos en el marco de la Iniciativa para los PPME. Su total aplicación llevaría a una considerable reducción de la carga de la deuda de los países muy endeudados que estén dispuestos a emprender un proceso de reforma económica, política y social. Naturalmente, estamos abiertos al debate de todas las propuestas e ideas que nos puedan llevar a encontrar un consenso en la resolución de este acuciante problema.

En particular, es urgente aprobar y respaldar directamente un mecanismo y un procedimiento para el financiamiento de una estrategia reformada de reducción de la deuda, sobre todo en relación con la parte que corresponde a los acreedores multinacionales. En la búsqueda de una solución, estamos empeñados en salvaguardar la integridad financiera de todas las instituciones acreedoras implicadas.

Principios y buenas prácticas en materia de política social

Acogemos con agrado el proyecto de Principios y buenas prácticas en materia de política social, del Banco Mundial. En este documento se reproduce en general la situación actual de las decisiones adoptadas en los foros de las Naciones Unidas, como la Cumbre de Copenhague de 1995 y la Declaración de la OIT de 1998.

En el documento se señala además que las cuestiones sociales y económicas deben recibir la misma atención. El Banco Mundial ha realizado grandes avances en este sentido, pero no ha llegado todavía a la meta. Sólo cuando podamos comprobar con resultados más claros que los programas y estrategias están orientados hacia un crecimiento especialmente equilibrado podremos decir que los Principios han conseguido su fin.

Hay dos objetivos fundamentales:

En primer lugar, habrá que esforzarse seriamente por ofrecer a todas las personas de una determinada sociedad igualdad de oportunidades para participar en el progreso económico, cualquiera que sea su raza, sexo, religión o extracción social. Si no se consigue integración de todos los sectores de la población, no será posible el desarrollo a largo plazo, como han demostrado los numerosos fracasos registrados. La igualdad de acceso a la educación y la salud es un elemento fundamental de esa política. (En este contexto, deberá plantearse de nuevo la posibilidad de establecer un mínimo de recursos materiales, por ejemplo mediante una reforma agraria). Otros elementos, como la observancia de la ley, el buen gobierno y la participación de todos en el proceso político deben también recibir la debida atención.

En segundo lugar, es preciso introducir sistemas de protección social, o reforzar los ya existentes, para evitar consecuencias sociales nocivas del desarrollo económico, especialmente durante los períodos de crisis.

Los gastos en servicios sociales básicos no son simplemente un factor de costo, sino también una inversión en capital humano y, por tanto, en la competitividad de un determinado país. Ningún país puede ser competitivo a largo plazo únicamente por tener un bajo nivel de salarios. La calidad del trabajo y, por tanto, de los productos, la capacidad de utilizar la tecnología moderna y la disponibilidad de conocimientos, junto con un marco institucional fiable, son mucho más importantes para disponer de ventajas comerciales y atraer la inversión.

Son especialmente los gobiernos de todos los países quienes pretenden responsabilizarse de tomar esas medidas. La labor de todos los donantes bilaterales y organizaciones internacionales es apoyarlos en el intento, haciendo una utilización más eficiente y eficaz función de los costos de los recursos disponibles.

Acogeríamos con agrado que el Fondo Monetario Internacional y los bancos regionales decidieran también adoptar estos Principios como orientación.

Marco Integral de Desarrollo

El Banco Mundial ha propuesto una estrategia para aumentar la eficacia de la asistencia para el desarrollo. Acogemos con agrado la iniciativa y estamos dispuestos a participar en la comprobación del nuevo planteamiento en los países piloto. Este Marco Integral de Desarrollo (MID) está basado en varias iniciativas de coordinación entre donantes dentro de las Naciones Unidas, la Unión Europea y el Comité de Asistencia para el Desarrollo, y las amplía todavía más para englobar todas las actividades de los donantes que tienen lugar en un determinado país en desarrollo.

En un primer momento, el MID promete aumentar la transparencia de las actividades de los donantes, que en el pasado ha sido más bien escasa. A la larga, ofrece la oportunidad de una auténtica división de competencias teniendo en cuenta las ventajas comparativas. Ello requerirá ajustes, radicales en algunos casos, en las estrategias y procedimientos de los donantes. No obstante, la carga de la ejecución recae sobre los propios países destinatarios que decidan participar.

Para adaptarse a este nuevo marco y a este concepto global se necesita tiempo y paciencia, además del apoyo activo de todas las partes. Como no podemos esperar a que todo funcione a la perfección, debemos ser conscientes de que se presentarán numerosos obstáculos que habrá que superar con espíritu de cooperación. No prevemos que se pueden conseguir resultados prácticos después del período experimental de 18 meses, pero sí tenemos la esperanza de poder contar con una valiosa experiencia sobre la viabilidad de esta estrategia, junto con algunas nociones provisionales sobre el proceso de realización de un esfuerzo de cooperación. Con este fin, sería muy útil una evaluación del proceso con participación de los países asociados y de los donantes.

Ayuda a los países que salen de un conflicto

La ayuda a los países que salen de un conflicto en sus esfuerzos por reconstruir su economía es un desafío importante para la comunidad internacional. Los donantes bilaterales y las instituciones financieras multinacionales deben colaborar en el diseño de una estrategia coherente encaminada a atender las necesidades concretas de esos países.

En particular, el problema de los atrasos en los pagos a las instituciones financieras multilaterales debe abordarse de tal manera que se pueda ofrecer de inmediato apoyo financiero para la reconstrucción sin que esas instituciones tengan que poner en peligro su condición de acreedores preferenciales. Todas las instituciones financieras multilaterales interesadas deberán participar paralelamente en esta empresa, teniendo en cuenta sus mandatos respectivos.

La preparación de una estrategia coordinada con otras instituciones financieras internacionales, los organismos de las Naciones Unidas y otros donantes deberá efectuarse en la forma propuesta por el Banco.

Además de estas consideraciones financieras, desearía señalar que la carga de la prueba debe recaer sobre los respectivos países que salen de un conflicto y que solicitan ayuda excepcional. Esperamos que las partes anteriormente en conflicto demuestren su compromiso con una paz duradera, la reconciliación y el esfuerzo constructivo de colaborar por la reconstrucción de su economía, su sociedad y sus vidas.

La comunidad de donantes deberá determinar si estas condiciones se cumplen en cada uno de los casos. Por ello, si llegaran a proponerse, rechazaríamos los mecanismos automáticos de ayuda a países que salen de un conflicto, cuando las decisiones sobre si reúnen las condiciones para recibir ayuda extraordinaria se tomen teniendo en cuenta únicamente los criterios económicos.

Examen de las funciones del Comité para el Desarrollo y del Comité Provisional

Al analizar las causas y efectos de la crisis financiera, hay cada vez mayor acuerdo en que las cuestiones macroeconómicas, financieras, estructurales y sociales están vinculadas entre sí y deben abordarse en forma más coordinada.

El Banco Mundial y el FMI han conseguido encomiables progresos en la búsqueda de este objetivo, gracias a la renovación de su "concordato" y a una mejor coordinación de las actividades habituales. Parece lógico proponer una mejora en la estructura del Comité Provisional y del Comité para el Desarrollo y reflejar esta integración necesaria entre el Banco Mundial y el FMI.

El objetivo de la reforma debería ser encontrar un mecanismo excepcional más adecuado para tratar los problemas mundiales de interés para ambas instituciones, de tal manera que el Banco y el Fondo puedan aportar sus propias experiencias.

Se han formulado varias propuestas, ninguna de las cuales ha encontrado amplio apoyo hasta ahora. Una de las propuestas que, en nuestra opinión, vale la pena considerar más a fondo es la plena participación del Banco Mundial en las reuniones del Comité Provisional cuando se plantean temas de interés común. Otra posibilidad sería, desde nuestro punto de vista, debatir los problemas mundiales de interés para ambas instituciones en reuniones conjuntas de los dos organismos, quizá ampliando el número de participantes cuando se trate de determinados temas.

Programa de renovación del Banco

Reconocemos los enormes progresos que se han conseguido en el marco del ambicioso programa de reforma que el Banco está llevando a cabo actualmente –el Pacto Estratégico. Con el fin de lograr los objetivos que se han establecido, es decir, una mayor y significativa eficacia de las actividades del Banco en pro del desarrollo, debemos hacer todo lo posible para conseguir los objetivos de calidad establecidos en el programa –dentro de los límites presupuestarios establecidos, como ha ocurrido hasta ahora. Para ello, quizá sea necesario aplicar, de forma todavía más sistemática, un enfoque selectivo, que tenga en cuenta el mandato de la institución, sus ventajas comparativas y las prioridades identificadas en materia de desarrollo.

Cooperación del Banco Mundial con los bancos regionales desarrollo

Acogemos con satisfacción los progresos conseguidos por los bancos multilaterales de desarrollo durante los últimos años en lo que se refiere a la intensificación de su cooperación en diferentes niveles –manifestada en una mayor eficacia y eficiencia en términos de desarrollo. El informe del Presidente reflejaba una colaboración más profunda en las esferas normativas y, especialmente, en las actividades operacionales durante el año transcurrido desde nuestra última reunión de primavera. Los bancos participan ahora en varias actividades conjuntas, y sus funcionarios demuestran una mayor estima de los beneficios de la cooperación. Tomando como base estos logros y el creciente consenso sobre las metas y principios del desarrollo, deberíamos avanzar y analizar nuestros objetivos de armonización. Esto no constituye un fin en sí mismo, y la diversidad y la competencia entre las diferentes instituciones tienen sin duda beneficios en varias esferas. Debemos identificar cuáles son éstas, y especificar aquellas áreas en que nuestra meta se limita a la coordinación de las actividades o aquellas en las que nuestro objetivo es la armonización, especialmente en el plano de las políticas. Además, habrá que examinar en qué casos es posible y eficiente una distribución de funciones, en la que se definan las competencias principales en función de las ventajas comparativas, especialmente con respecto a la labor analítica. Esa evaluación deberá estar vinculada obviamente con los actuales debates, sobre todo los relacionados con el Marco Integral de Desarrollo.

Crisis de Kosovo

 

Alemania está ayudando a acoger a refugiados y deportados de Kosovo, que han huido de Macedonia y Albania. Se está facilitando ayuda alimentaria y humanitaria por valor de 35 millones de marcos. Los refugiados son transportados desde Macedonia y Albania con aviones de la Bundeswehr alemana. Alemania acoge a los refugiados de la guerra civil hasta que puedan regresar a su país. Se están realizando esfuerzos por encontrar una solución pacífica del conflicto militar que permita el regreso de los refugiados a sus hogares.

Las consecuencias de la crisis de Kosovo se han examinado en varios foros de alcance nacional e internacional durante las últimas semanas. Los esfuerzos por encontrar una solución pacífica del actual conflicto militar tratan de conseguir la participación activa de la Organización de Seguridad y Cooperación Europea (OSCE) y de las Naciones Unidas. Los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea, presididos actualmente por Alemania, trazaron una perspectiva política general para Europa sudoriental, el llamado Pacto de Estabilidad, basado en propuestas alemanas.

Este Pacto trata de esbozar objetivos a mediano y largo plazo con el fin de evitar futuras confrontaciones étnicas y crear condiciones duraderas favorables a la democracia, el desarrollo económico, la sociedad civil y la cooperación regional. Como instrumento a mediano plazo, el canciller Schröder y el Presidente Clinton han formulado la idea de respaldar el Pacto de Estabilidad mediante un plan de recuperación económica para Europa sudoriental, inspirado en el plan Marshall.

En la Unión Europea queremos ofrecer a Macedonia la perspectiva política de una posible asociación. Se ha aprobado una ayuda presupuestaria de 100 millones de euros, que se está distribuyendo actualmente entre Albania, Macedonia y Montenegro.

Acogemos con satisfacción la iniciativa del Club de París relativa a la moratoria de un año en favor de Albania y Macedonia. Bilateralmente, estamos tratando de conseguir medidas de condonación de la deuda, en relación con la deuda comercial heredada de la ex República Democrática Alemana.

En el frente bilateral, hemos mantenido recientemente intensos contactos con los gobiernos de Albania, Macedonia y Bulgaria para impulsar la cooperación económica. Las negociaciones gubernamentales sobre Albania proseguirán en junio y he garantizado al Ministro de Asuntos Exteriores de ese país que estamos interesados en comprometer nuevos fondos por un total aproximado de 35 millones de marcos y, en relación con Macedonia, de unos 45 millones de marcos durante un período de dos años. Las conversaciones con el Gobierno de Bulgaria concluyeron la semana pasada en Sofía. En ese contexto se han comprometido 25 millones de marcos.

Hay que hacer todo lo posible para preparar el regreso de refugiados. Ello significa, en particular, la asistencia humanitaria inmediata y el socorro en casos de desastre. En nuestra opinión, las enseñanzas aprendidas de lo ocurrido en Bosnia respaldan decididamente la planificación por adelantado y una estrecha coordinación y participación activa del ACNUR .

Acogemos con satisfacción la disponibilidad mostrada por las administraciones del Banco y del FMI de ofrecer asistencia financiera de emergencia para los países más afectados. Agradecemos que el Banco Mundial y el Fondo traten de resolver el difícil problema de determinar las consecuencias económicas de la crisis de Kosovo para la región en general y nos ofrezcan una evaluación preliminar de las necesidades financieras externas. Estas propuestas se han examinado ya en el Directorio del Banco y las estimaciones alternativas han sido utilizadas ampliamente por otras instituciones como base de planificación para realizar actividades al margen de nuestras iniciativas actuales.

Alivio de la carga de la deuda

 

Durante los últimos meses se han presentado numerosas y distintas iniciativas para reducir la carga de la deuda de los países pobres muy endeudados. De este conjunto de propuestas debemos elegir una serie de medidas que nos permitan lograr los siguientes objetivos:

 

· llegar a una solución duradera de los problemas de la deuda de los países más pobres,

 

· apoyar los esfuerzos de reducción de la pobreza en los países deudores,

 

· combatir la pobreza y promover la democracia, los derechos humanos, la observancia de la ley y los buenos sistemas de gobierno.

En opinión del Gobierno de Alemania, para ello se precisan los siguientes requisitos:

 

· agilizar el proceso de alivio de la deuda, de manera que los países pobres muy endeudados puedan beneficiarse de la reducción del servicio de la deuda lo antes posible,

 

· aumentar el volumen de reducción de la deuda, de manera que se podrán liberar más fondos para medidas encaminadas a combatir la pobreza y promover el desarrollo sostenible,

 

· enmarcar el proceso de alivio de la deuda en una estrategia de desarrollo que promueva un desarrollo sostenible encaminado a la reducción de la pobreza en los países deudores. Por ello, las medidas de alivio de la deuda deben ir acompañadas de una fuerte condicionalidad de los programas del Fondo y del Banco.

En su "Iniciativa de Colonia para el alivio de la carga de la deuda", el Gobierno alemán ha propuesto cambios específicos en el marco de la Iniciativa para los PPME. Su total aplicación llevaría a una considerable reducción de la carga de la deuda de los países muy endeudados que estén dispuestos a emprender un proceso de reforma económica, política y social. Naturalmente, estamos abiertos al debate de todas las propuestas e ideas que nos puedan llevar a encontrar un consenso en la resolución de este acuciante problema.

En particular, es urgente aprobar y respaldar directamente un mecanismo y un procedimiento para el financiamiento de una estrategia reformada de reducción de la deuda, sobre todo en relación con la parte que corresponde a los acreedores multinacionales. En la búsqueda de una solución, estamos empeñados en salvaguardar la integridad financiera de todas las instituciones acreedoras implicadas.

Principios y buenas prácticas en materia de política social

 

Acogemos con agrado el proyecto de Principios y buenas prácticas en materia de política social, del Banco Mundial. En este documento se reproduce en general la situación actual de las decisiones adoptadas en los foros de las Naciones Unidas, como la Cumbre de Copenhague de 1995 y la Declaración de la OIT de 1998.

En el documento se señala además que las cuestiones sociales y económicas deben recibir la misma atención. El Banco Mundial ha realizado grandes avances en este sentido, pero no ha llegado todavía a la meta. Sólo cuando podamos comprobar con resultados más claros que los programas y estrategias están orientados hacia un crecimiento especialmente equilibrado podremos decir que los Principios han conseguido su fin.

Hay dos objetivos fundamentales:

En primer lugar, habrá que esforzarse seriamente por ofrecer a todas las personas de una determinada sociedad igualdad de oportunidades para participar en el progreso económico, cualquiera que sea su raza, sexo, religión o extracción social. Si no se consigue integración de todos los sectores de la población, no será posible el desarrollo a largo plazo, como han demostrado los numerosos fracasos registrados. La igualdad de acceso a la educación y la salud es un elemento fundamental de esa política. (En este contexto, deberá plantearse de nuevo la posibilidad de establecer un mínimo de recursos materiales, por ejemplo mediante una reforma agraria). Otros elementos, como la observancia de la ley, el buen gobierno y la participación de todos en el proceso político deben también recibir la debida atención.

En segundo lugar, es preciso introducir sistemas de protección social, o reforzar los ya existentes, para evitar consecuencias sociales nocivas del desarrollo económico, especialmente durante los períodos de crisis.

Los gastos en servicios sociales básicos no son simplemente un factor de costo, sino también una inversión en capital humano y, por tanto, en la competitividad de un determinado país. Ningún país puede ser competitivo a largo plazo únicamente por tener un bajo nivel de salarios. La calidad del trabajo y, por tanto, de los productos, la capacidad de utilizar la tecnología moderna y la disponibilidad de conocimientos, junto con un marco institucional fiable, son mucho más importantes para disponer de ventajas comerciales y atraer la inversión.

Son especialmente los gobiernos de todos los países quienes pretenden responsabilizarse de tomar esas medidas. La labor de todos los donantes bilaterales y organizaciones internacionales es apoyarlos en el intento, haciendo una utilización más eficiente y eficaz función de los costos de los recursos disponibles.

Acogeríamos con agrado que el Fondo Monetario Internacional y los bancos regionales decidieran también adoptar estos Principios como orientación.

 

Marco Integral de Desarrollo

 

El Banco Mundial ha propuesto una estrategia para aumentar la eficacia de la asistencia para el desarrollo. Acogemos con agrado la iniciativa y estamos dispuestos a participar en la comprobación del nuevo planteamiento en los países piloto. Este Marco Integral de Desarrollo (MID) está basado en varias iniciativas de coordinación entre donantes dentro de las Naciones Unidas, la Unión Europea y el Comité de Asistencia para el Desarrollo, y las amplía todavía más para englobar todas las actividades de los donantes que tienen lugar en un determinado país en desarrollo.

En un primer momento, el MID promete aumentar la transparencia de las actividades de los donantes, que en el pasado ha sido más bien escasa. A la larga, ofrece la oportunidad de una auténtica división de competencias teniendo en cuenta las ventajas comparativas. Ello requerirá ajustes, radicales en algunos casos, en las estrategias y procedimientos de los donantes. No obstante, la carga de la ejecución recae sobre los propios países destinatarios que decidan participar.

Para adaptarse a este nuevo marco y a este concepto global se necesita tiempo y paciencia, además del apoyo activo de todas las partes. Como no podemos esperar a que todo funcione a la perfección, debemos ser conscientes de que se presentarán numerosos obstáculos que habrá que superar con espíritu de cooperación. No prevemos que se pueden conseguir resultados prácticos después del período experimental de 18 meses, pero sí tenemos la esperanza de poder contar con una valiosa experiencia sobre la viabilidad de esta estrategia, junto con algunas nociones provisionales sobre el proceso de realización de un esfuerzo de cooperación. Con este fin, sería muy útil una evaluación del proceso con participación de los países asociados y de los donantes.

 

Ayuda a los países que salen de un conflicto

 

La ayuda a los países que salen de un conflicto en sus esfuerzos por reconstruir su economía es un desafío importante para la comunidad internacional. Los donantes bilaterales y las instituciones financieras multinacionales deben colaborar en el diseño de una estrategia coherente encaminada a atender las necesidades concretas de esos países.

En particular, el problema de los atrasos en los pagos a las instituciones financieras multilaterales debe abordarse de tal manera que se pueda ofrecer de inmediato apoyo financiero para la reconstrucción sin que esas instituciones tengan que poner en peligro su condición de acreedores preferenciales. Todas las instituciones financieras multilaterales interesadas deberán participar paralelamente en esta empresa, teniendo en cuenta sus mandatos respectivos.

La preparación de una estrategia coordinada con otras instituciones financieras internacionales, los organismos de las Naciones Unidas y otros donantes deberá efectuarse en la forma propuesta por el Banco.

Además de estas consideraciones financieras, desearía señalar que la carga de la prueba debe recaer sobre los respectivos países que salen de un conflicto y que solicitan ayuda excepcional. Esperamos que las partes anteriormente en conflicto demuestren su compromiso con una paz duradera, la reconciliación y el esfuerzo constructivo de colaborar por la reconstrucción de su economía, su sociedad y sus vidas.

La comunidad de donantes deberá determinar si estas condiciones se cumplen en cada uno de los casos. Por ello, si llegaran a proponerse, rechazaríamos los mecanismos automáticos de ayuda a países que salen de un conflicto, cuando las decisiones sobre si reúnen las condiciones para recibir ayuda extraordinaria se tomen teniendo en cuenta únicamente los criterios económicos.

 

Examen de las funciones del Comité para el Desarrollo y del Comité Provisional

 

Al analizar las causas y efectos de la crisis financiera, hay cada vez mayor acuerdo en que las cuestiones macroeconómicas, financieras, estructurales y sociales están vinculadas entre sí y deben abordarse en forma más coordinada.

El Banco Mundial y el FMI han conseguido encomiables progresos en la búsqueda de este objetivo, gracias a la renovación de su "concordato" y a una mejor coordinación de las actividades habituales. Parece lógico proponer una mejora en la estructura del Comité Provisional y del Comité para el Desarrollo y reflejar esta integración necesaria entre el Banco Mundial y el FMI.

El objetivo de la reforma debería ser encontrar un mecanismo excepcional más adecuado para tratar los problemas mundiales de interés para ambas instituciones, de tal manera que el Banco y el Fondo puedan aportar sus propias experiencias.

Se han formulado varias propuestas, ninguna de las cuales ha encontrado amplio apoyo hasta ahora. Una de las propuestas que, en nuestra opinión, vale la pena considerar más a fondo es la plena participación del Banco Mundial en las reuniones del Comité Provisional cuando se plantean temas de interés común. Otra posibilidad sería, desde nuestro punto de vista, debatir los problemas mundiales de interés para ambas instituciones en reuniones conjuntas de los dos organismos, quizá ampliando el número de participantes cuando se trate de determinados temas.

Programa de renovación del Banco

 

Reconocemos los enormes progresos que se han conseguido en el marco del ambicioso programa de reforma que el Banco está llevando a cabo actualmente –el Pacto Estratégico. Con el fin de lograr los objetivos que se han establecido, es decir, una mayor y significativa eficacia de las actividades del Banco en pro del desarrollo, debemos hacer todo lo posible para conseguir los objetivos de calidad establecidos en el programa –dentro de los límites presupuestarios establecidos, como ha ocurrido hasta ahora. Para ello, quizá sea necesario aplicar, de forma todavía más sistemática, un enfoque selectivo, que tenga en cuenta el mandato de la institución, sus ventajas comparativas y las prioridades identificadas en materia de desarrollo.

Cooperación del Banco Mundial con los bancos regionales desarrollo

 

Acogemos con satisfacción los progresos conseguidos por los bancos multilaterales de desarrollo durante los últimos años en lo que se refiere a la intensificación de su cooperación en diferentes niveles –manifestada en una mayor eficacia y eficiencia en términos de desarrollo. El informe del Presidente reflejaba una colaboración más profunda en las esferas normativas y, especialmente, en las actividades operacionales durante el año transcurrido desde nuestra última reunión de primavera. Los bancos participan ahora en varias actividades conjuntas, y sus funcionarios demuestran una mayor estima de los beneficios de la cooperación. Tomando como base estos logros y el creciente consenso sobre las metas y principios del desarrollo, deberíamos avanzar y analizar nuestros objetivos de armonización. Esto no constituye un fin en sí mismo, y la diversidad y la competencia entre las diferentes instituciones tienen sin duda beneficios en varias esferas. Debemos identificar cuáles son éstas, y especificar aquellas áreas en que nuestra meta se limita a la coordinación de las actividades o aquellas en las que nuestro objetivo es la armonización, especialmente en el plano de las políticas. Además, habrá que examinar en qué casos es posible y eficiente una distribución de funciones, en la que se definan las competencias principales en función de las ventajas comparativas, especialmente con respecto a la labor analítica. Esa evaluación deberá estar vinculada obviamente con los actuales debates, sobre todo los relacionados con el Marco Integral de Desarrollo.

Crisis de Kosovo

 

Alemania está ayudando a acoger a refugiados y deportados de Kosovo, que han huido de Macedonia y Albania. Se está facilitando ayuda alimentaria y humanitaria por valor de 35 millones de marcos. Los refugiados son transportados desde Macedonia y Albania con aviones de la Bundeswehr alemana. Alemania acoge a los refugiados de la guerra civil hasta que puedan regresar a su país. Se están realizando esfuerzos por encontrar una solución pacífica del conflicto militar que permita el regreso de los refugiados a sus hogares.

Las consecuencias de la crisis de Kosovo se han examinado en varios foros de alcance nacional e internacional durante las últimas semanas. Los esfuerzos por encontrar una solución pacífica del actual conflicto militar tratan de conseguir la participación activa de la Organización de Seguridad y Cooperación Europea (OSCE) y de las Naciones Unidas. Los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea, presididos actualmente por Alemania, trazaron una perspectiva política general para Europa sudoriental, el llamado Pacto de Estabilidad, basado en propuestas alemanas.

Este Pacto trata de esbozar objetivos a mediano y largo plazo con el fin de evitar futuras confrontaciones étnicas y crear condiciones duraderas favorables a la democracia, el desarrollo económico, la sociedad civil y la cooperación regional. Como instrumento a mediano plazo, el canciller Schröder y el Presidente Clinton han formulado la idea de respaldar el Pacto de Estabilidad mediante un plan de recuperación económica para Europa sudoriental, inspirado en el plan Marshall.

En la Unión Europea queremos ofrecer a Macedonia la perspectiva política de una posible asociación. Se ha aprobado una ayuda presupuestaria de 100 millones de euros, que se está distribuyendo actualmente entre Albania, Macedonia y Montenegro.

Acogemos con satisfacción la iniciativa del Club de París relativa a la moratoria de un año en favor de Albania y Macedonia. Bilateralmente, estamos tratando de conseguir medidas de condonación de la deuda, en relación con la deuda comercial heredada de la ex República Democrática Alemana.

En el frente bilateral, hemos mantenido recientemente intensos contactos con los gobiernos de Albania, Macedonia y Bulgaria para impulsar la cooperación económica. Las negociaciones gubernamentales sobre Albania proseguirán en junio y he garantizado al Ministro de Asuntos Exteriores de ese país que estamos interesados en comprometer nuevos fondos por un total aproximado de 35 millones de marcos y, en relación con Macedonia, de unos 45 millones de marcos durante un período de dos años. Las conversaciones con el Gobierno de Bulgaria concluyeron la semana pasada en Sofía. En ese contexto se han comprometido 25 millones de marcos.

Hay que hacer todo lo posible para preparar el regreso de refugiados. Ello significa, en particular, la asistencia humanitaria inmediata y el socorro en casos de desastre. En nuestra opinión, las enseñanzas aprendidas de lo ocurrido en Bosnia respaldan decididamente la planificación por adelantado y una estrecha coordinación y participación activa del ACNUR .

Acogemos con satisfacción la disponibilidad mostrada por las administraciones del Banco y del FMI de ofrecer asistencia financiera de emergencia para los países más afectados. Agradecemos que el Banco Mundial y el Fondo traten de resolver el difícil problema de determinar las consecuencias económicas de la crisis de Kosovo para la región en general y nos ofrezcan una evaluación preliminar de las necesidades financieras externas. Estas propuestas se han examinado ya en el Directorio del Banco y las estimaciones alternativas han sido utilizadas ampliamente por otras instituciones como base de planificación para realizar actividades al margen de nuestras iniciativas actuales.

Alivio de la carga de la deuda

 

Durante los últimos meses se han presentado numerosas y distintas iniciativas para reducir la carga de la deuda de los países pobres muy endeudados. De este conjunto de propuestas debemos elegir una serie de medidas que nos permitan lograr los siguientes objetivos:

 

· llegar a una solución duradera de los problemas de la deuda de los países más pobres,

 

· apoyar los esfuerzos de reducción de la pobreza en los países deudores,

 

· combatir la pobreza y promover la democracia, los derechos humanos, la observancia de la ley y los buenos sistemas de gobierno.

En opinión del Gobierno de Alemania, para ello se precisan los siguientes requisitos:

 

· agilizar el proceso de alivio de la deuda, de manera que los países pobres muy endeudados puedan beneficiarse de la reducción del servicio de la deuda lo antes posible,

 

· aumentar el volumen de reducción de la deuda, de manera que se podrán liberar más fondos para medidas encaminadas a combatir la pobreza y promover el desarrollo sostenible,

 

· enmarcar el proceso de alivio de la deuda en una estrategia de desarrollo que promueva un desarrollo sostenible encaminado a la reducción de la pobreza en los países deudores. Por ello, las medidas de alivio de la deuda deben ir acompañadas de una fuerte condicionalidad de los programas del Fondo y del Banco.

En su "Iniciativa de Colonia para el alivio de la carga de la deuda", el Gobierno alemán ha propuesto cambios específicos en el marco de la Iniciativa para los PPME. Su total aplicación llevaría a una considerable reducción de la carga de la deuda de los países muy endeudados que estén dispuestos a emprender un proceso de reforma económica, política y social. Naturalmente, estamos abiertos al debate de todas las propuestas e ideas que nos puedan llevar a encontrar un consenso en la resolución de este acuciante problema.

En particular, es urgente aprobar y respaldar directamente un mecanismo y un procedimiento para el financiamiento de una estrategia reformada de reducción de la deuda, sobre todo en relación con la parte que corresponde a los acreedores multinacionales. En la búsqueda de una solución, estamos empeñados en salvaguardar la integridad financiera de todas las instituciones acreedoras implicadas.

Principios y buenas prácticas en materia de política social

 

Acogemos con agrado el proyecto de Principios y buenas prácticas en materia de política social, del Banco Mundial. En este documento se reproduce en general la situación actual de las decisiones adoptadas en los foros de las Naciones Unidas, como la Cumbre de Copenhague de 1995 y la Declaración de la OIT de 1998.

En el documento se señala además que las cuestiones sociales y económicas deben recibir la misma atención. El Banco Mundial ha realizado grandes avances en este sentido, pero no ha llegado todavía a la meta. Sólo cuando podamos comprobar con resultados más claros que los programas y estrategias están orientados hacia un crecimiento especialmente equilibrado podremos decir que los Principios han conseguido su fin.

Hay dos objetivos fundamentales:

En primer lugar, habrá que esforzarse seriamente por ofrecer a todas las personas de una determinada sociedad igualdad de oportunidades para participar en el progreso económico, cualquiera que sea su raza, sexo, religión o extracción social. Si no se consigue integración de todos los sectores de la población, no será posible el desarrollo a largo plazo, como han demostrado los numerosos fracasos registrados. La igualdad de acceso a la educación y la salud es un elemento fundamental de esa política. (En este contexto, deberá plantearse de nuevo la posibilidad de establecer un mínimo de recursos materiales, por ejemplo mediante una reforma agraria). Otros elementos, como la observancia de la ley, el buen gobierno y la participación de todos en el proceso político deben también recibir la debida atención.

En segundo lugar, es preciso introducir sistemas de protección social, o reforzar los ya existentes, para evitar consecuencias sociales nocivas del desarrollo económico, especialmente durante los períodos de crisis.

Los gastos en servicios sociales básicos no son simplemente un factor de costo, sino también una inversión en capital humano y, por tanto, en la competitividad de un determinado país. Ningún país puede ser competitivo a largo plazo únicamente por tener un bajo nivel de salarios. La calidad del trabajo y, por tanto, de los productos, la capacidad de utilizar la tecnología moderna y la disponibilidad de conocimientos, junto con un marco institucional fiable, son mucho más importantes para disponer de ventajas comerciales y atraer la inversión.

Son especialmente los gobiernos de todos los países quienes pretenden responsabilizarse de tomar esas medidas. La labor de todos los donantes bilaterales y organizaciones internacionales es apoyarlos en el intento, haciendo una utilización más eficiente y eficaz función de los costos de los recursos disponibles.

Acogeríamos con agrado que el Fondo Monetario Internacional y los bancos regionales decidieran también adoptar estos Principios como orientación.

 

Marco Integral de Desarrollo

 

El Banco Mundial ha propuesto una estrategia para aumentar la eficacia de la asistencia para el desarrollo. Acogemos con agrado la iniciativa y estamos dispuestos a participar en la comprobación del nuevo planteamiento en los países piloto. Este Marco Integral de Desarrollo (MID) está basado en varias iniciativas de coordinación entre donantes dentro de las Naciones Unidas, la Unión Europea y el Comité de Asistencia para el Desarrollo, y las amplía todavía más para englobar todas las actividades de los donantes que tienen lugar en un determinado país en desarrollo.

En un primer momento, el MID promete aumentar la transparencia de las actividades de los donantes, que en el pasado ha sido más bien escasa. A la larga, ofrece la oportunidad de una auténtica división de competencias teniendo en cuenta las ventajas comparativas. Ello requerirá ajustes, radicales en algunos casos, en las estrategias y procedimientos de los donantes. No obstante, la carga de la ejecución recae sobre los propios países destinatarios que decidan participar.

Para adaptarse a este nuevo marco y a este concepto global se necesita tiempo y paciencia, además del apoyo activo de todas las partes. Como no podemos esperar a que todo funcione a la perfección, debemos ser conscientes de que se presentarán numerosos obstáculos que habrá que superar con espíritu de cooperación. No prevemos que se pueden conseguir resultados prácticos después del período experimental de 18 meses, pero sí tenemos la esperanza de poder contar con una valiosa experiencia sobre la viabilidad de esta estrategia, junto con algunas nociones provisionales sobre el proceso de realización de un esfuerzo de cooperación. Con este fin, sería muy útil una evaluación del proceso con participación de los países asociados y de los donantes.

 

Ayuda a los países que salen de un conflicto

 

La ayuda a los países que salen de un conflicto en sus esfuerzos por reconstruir su economía es un desafío importante para la comunidad internacional. Los donantes bilaterales y las instituciones financieras multinacionales deben colaborar en el diseño de una estrategia coherente encaminada a atender las necesidades concretas de esos países.

En particular, el problema de los atrasos en los pagos a las instituciones financieras multilaterales debe abordarse de tal manera que se pueda ofrecer de inmediato apoyo financiero para la reconstrucción sin que esas instituciones tengan que poner en peligro su condición de acreedores preferenciales. Todas las instituciones financieras multilaterales interesadas deberán participar paralelamente en esta empresa, teniendo en cuenta sus mandatos respectivos.

La preparación de una estrategia coordinada con otras instituciones financieras internacionales, los organismos de las Naciones Unidas y otros donantes deberá efectuarse en la forma propuesta por el Banco.

Además de estas consideraciones financieras, desearía señalar que la carga de la prueba debe recaer sobre los respectivos países que salen de un conflicto y que solicitan ayuda excepcional. Esperamos que las partes anteriormente en conflicto demuestren su compromiso con una paz duradera, la reconciliación y el esfuerzo constructivo de colaborar por la reconstrucción de su economía, su sociedad y sus vidas.

La comunidad de donantes deberá determinar si estas condiciones se cumplen en cada uno de los casos. Por ello, si llegaran a proponerse, rechazaríamos los mecanismos automáticos de ayuda a países que salen de un conflicto, cuando las decisiones sobre si reúnen las condiciones para recibir ayuda extraordinaria se tomen teniendo en cuenta únicamente los criterios económicos.

 

Examen de las funciones del Comité para el Desarrollo y del Comité Provisional

 

Al analizar las causas y efectos de la crisis financiera, hay cada vez mayor acuerdo en que las cuestiones macroeconómicas, financieras, estructurales y sociales están vinculadas entre sí y deben abordarse en forma más coordinada.

El Banco Mundial y el FMI han conseguido encomiables progresos en la búsqueda de este objetivo, gracias a la renovación de su "concordato" y a una mejor coordinación de las actividades habituales. Parece lógico proponer una mejora en la estructura del Comité Provisional y del Comité para el Desarrollo y reflejar esta integración necesaria entre el Banco Mundial y el FMI.

El objetivo de la reforma debería ser encontrar un mecanismo excepcional más adecuado para tratar los problemas mundiales de interés para ambas instituciones, de tal manera que el Banco y el Fondo puedan aportar sus propias experiencias.

Se han formulado varias propuestas, ninguna de las cuales ha encontrado amplio apoyo hasta ahora. Una de las propuestas que, en nuestra opinión, vale la pena considerar más a fondo es la plena participación del Banco Mundial en las reuniones del Comité Provisional cuando se plantean temas de interés común. Otra posibilidad sería, desde nuestro punto de vista, debatir los problemas mundiales de interés para ambas instituciones en reuniones conjuntas de los dos organismos, quizá ampliando el número de participantes cuando se trate de determinados temas.

Programa de renovación del Banco

 

Reconocemos los enormes progresos que se han conseguido en el marco del ambicioso programa de reforma que el Banco está llevando a cabo actualmente –el Pacto Estratégico. Con el fin de lograr los objetivos que se han establecido, es decir, una mayor y significativa eficacia de las actividades del Banco en pro del desarrollo, debemos hacer todo lo posible para conseguir los objetivos de calidad establecidos en el programa –dentro de los límites presupuestarios establecidos, como ha ocurrido hasta ahora. Para ello, quizá sea necesario aplicar, de forma todavía más sistemática, un enfoque selectivo, que tenga en cuenta el mandato de la institución, sus ventajas comparativas y las prioridades identificadas en materia de desarrollo.

Cooperación del Banco Mundial con los bancos regionales desarrollo

 

Acogemos con satisfacción los progresos conseguidos por los bancos multilaterales de desarrollo durante los últimos años en lo que se refiere a la intensificación de su cooperación en diferentes niveles –manifestada en una mayor eficacia y eficiencia en términos de desarrollo. El informe del Presidente reflejaba una colaboración más profunda en las esferas normativas y, especialmente, en las actividades operacionales durante el año transcurrido desde nuestra última reunión de primavera. Los bancos participan ahora en varias actividades conjuntas, y sus funcionarios demuestran una mayor estima de los beneficios de la cooperación. Tomando como base estos logros y el creciente consenso sobre las metas y principios del desarrollo, deberíamos avanzar y analizar nuestros objetivos de armonización. Esto no constituye un fin en sí mismo, y la diversidad y la competencia entre las diferentes instituciones tienen sin duda beneficios en varias esferas. Debemos identificar cuáles son éstas, y especificar aquellas áreas en que nuestra meta se limita a la coordinación de las actividades o aquellas en las que nuestro objetivo es la armonización, especialmente en el plano de las políticas. Además, habrá que examinar en qué casos es posible y eficiente una distribución de funciones, en la que se definan las competencias principales en función de las ventajas comparativas, especialmente con respecto a la labor analítica. Esa evaluación deberá estar vinculada obviamente con los actuales debates, sobre todo los relacionados con el Marco Integral de Desarrollo.



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